sábado, 29 de agosto de 2015

Las dos Coreas llegan a un acuerdo para rebajar tensiones.~

RESUMEN

Todo comenzó cuando minas terrestres, (presuntamente del Norte), hirieron a dos soldados de Corea del Sur, lo que provocó que inmediatamente estos últimos iniciaran transmisiones propagandísticas. A los Norcoreanos esto no les pareció, y amenazaron con usar la fuerza, si esto no se detenía.
Esta serie de confrontaciones fronterizas los últimos días, entre Corea del Sur y Corea Norte, llevaron a las delegaciones de estos países a una serie de conversaciones, logrando llegar a un acuerdo el pasado martes en la noche, en Panmunjom, zona desmilitarizada.
Corea del Norte demostró “arrepentimiento” e insistió que no esta implicado en las minas fronterizas, en respuesta los Surcoreanos pusieron fin a las transmisiones por altavoces. Sin embargo, las tropas de ambos países seguirán preparadas, en caso de cualquier acto de agresión.



OPINIÓN

No basta con el armisticio, las tensiones siempre seguirán allí. En mi opinión estos dos países necesitan un tratado de paz, lo cual veo poco alcanzable con el líder Kim Jongun y el modelo socialista que sigue Corea del Norte. Detrás de este conflicto, también se encuentran los intereses de Estados Unidos, y lo mucho que influye el apoyo anteriormente brindado a los Surcoreanos.

ACERCA DE BBC

British Broadcasting Corporation es el servicio público de radio, televisión e internet del Reino Unido, con más de ocho décadas de trayectoria. Opera bajo un estatuto que garantiza independencia. El Servicio Mundial de la BBC, que transmite al resto del mundo, cuenta con una página de internet de noticias que se actualiza las 24 horas del día, los siete días de la semana, en distintos idiomas.
La BBC comenzó sus transmisiones fuera del territorio británico en diciembre de 1932. En 1938 se crearon los primeros servicios en otros idiomas (árabe y español). En el inicio de la Segunda Guerra Mundial, la BBC comenzó a transmitir en siete idiomas, y ganó reputación por su visión precisa e imparcial en tiempos de conflicto.

Visto en: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150824_internacional_acuerdo_entre_las_dos_coreas_bd

*Perdón, no recuerdo como citar esto, porque no es un artículo, busqué y me confundí.


~Villalobos Cruz Karla~


domingo, 23 de agosto de 2015

América Latina frente al espejo del desarrollo de Corea del Sur y China. ~


  • IDENTIFICACIÓN DE CRITERIOS
El autor Jaime Osorio Urbina se graduó en Sociología por la Universidad de Chile, realizó estudios de Filosofía en la Universidad Católica de Chile y es doctor en Ciencias Sociales por el Colegio de México. Actualmente es profesor e investigador en el Departamento de Relaciones Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. También imparte docencia en el Posgrado en Estudios Latinoamericanos de la UNAM. 
El trabajo en general del Doctor Osorio es un pensamiento crítico latinoamericano, siendo uno de los principales exponentes actuales de la Teoría de Dependencia. La Teoría de Dependencia es una respuesta teórica a la crisis de estancamiento socio-económico en América Latina en el siglo XX, en consecuencia de la teoría de desarrollo. El artículo que a continuación se analizará involucra Disciplinas Sociales, y más que nada la Economía, pues hace una crítica al poco avance socio-económico logrado en Latinoamérica respecto a China y Corea del Sur. 
  • SEGMENTACIÓN
Osorio cita a Andre Gunder Frank “el actual subdesarrollo de América Latina es el resultado de su participación secular en el proceso del desarrollo capitalista mundial (...)”.
Hace dos formulaciones centrales acerca de la teoría del desarrollo: La primera indica que el desarrollo y el subdesarrollo se pueden estudiar y explicar cada uno en sí mismos, de manera aislada, y que las relaciones que mantienen las economías en una y otra no tienen consecuencias en su situación. La segunda por el contrario, indica que sólo el sistema mundial capitalista, da como resultado, que de ellas se puede explicar el que algunas economías y regiones se desarrollan y que otras economías y regiones se subdesarrollan. No constituyen, por tanto, procesos independientes. No se explican unas y otras fuera de las mutuas relaciones. La tesis anterior indica a los países subdesarrollados son resultado de una débil expansión del capitalismo, también indica que para que emerja desarrollo en algún espacio geoeconómico en el sistema mundial, se genera subdesarrollo en otros espacios, por procesos diversos, como pérdidas de valor de unas regiones en beneficios de otras, con la colusión de las clases dominantes de las regiones subdesarrolladas. Partiendo de esto es posible sostener que una economía desarrollada puede girar hacia el subdesarrollo, y viceversa. La pregunta central sería en qué economías y regiones del sistema mundial se está extendiendo o profundizando el subdesarrollo.

El desarrollo de Corea del Sur, fue gracias a que Estados Unidos destinó sumas considerables para apuntalar y fortalecer la economía, de 1953 a 1960, la ayuda económica de Estados Unidos representó un tercio del presupuesto del país, podría afirmarse que los enormes recursos aportados a Corea del Sur en aquellos años no salieron de los bolsillos del capital estadounidense, ni tampoco de nuevas o mayores tasas impositivas sobre su población trabajadora, sino de valores apropiados por la economía estadounidense a diversas economías y regiones, y que terminaron en Seúl.
Por otra parte tenemos el caso de China el que suscita interrogantes en torno al periodo desde el que se le puede o se le podrá considerar una economía desarrollada, y más aún, si constituye el verdadero rival de Estados Unidos en el sistema mundial, o quedará como una simple amenaza. China es hoy una economía que obtiene beneficios extraordinarios por múltiples procedimientos: la particular combinación de elevados avances científicos y tecnológicos, que permiten incrementos en la productividad, con salarios, jornadas e intensidad en condiciones de superexplotación, lo que permite la producción y exportación de una masa enorme de bienes de todo tipo y complejidad, en condiciones de barrer o debilitar cualquier competencia. A ello se agrega una política cambiaria que se constituye también en subsidio a las exportaciones, con lo cual China ha logrado convertirse en la más poderosa economía exportadora. Muchos de esos capitales, sea del mundo desarrollado, sea del subdesarrollado, se suman a la enorme masa de capitales provenientes de muy diversas regiones y economías que luchan por invertir y ganar posiciones en las extensas y diversas plantas industriales existentes en China, con el fin de producir una enorme gama de bienes para ser vendidos en mercados de variado poder de consumo en todo el planeta, sustentados en la conjugación de bajos salarios y elevada productividad. Esa IED (Inversión Extranjera Directa) permite multiplicar sus procesos de acumulación, elevar la calificación de su mano de obra, lograr transferencia de conocimientos, y favorecerse de impuestos. A ello se agrega la repatriación de ganancias de sus inversiones foráneas.

Es importante resaltar el papel del Estado en la tarea de definir un proyecto de desarrollo, jerarquizando tareas y tiempos para el destino de recursos hacia sectores y ramas determinadas, manteniendo el monopolio de esos recursos, alineando a las distintas clases dominantes y fracciones a ese proyecto (que expresa, a lo menos, los intereses de la fracción burguesa industrial), disciplinando a las clases trabajadoras y sometiéndolas a agudos procesos de explotación y sobreexplotación. En Corea del Sur, la profunda reforma agraria, la Guerra de Tres Años en contra de Corea del Norte, todo ello creo condiciones para que el Estado coreano, bajo una mano férrea, que asumió incluso la forma de dictadura militar, se pudiera erigir en el centro de la reorganización capitalista. La experiencia revolucionaria de China y la constitución de una poderosa burocracia estatal desde la cual se inicia, no sin conflictos, la mutación hacia el capitalismo, le otorgan al Estado un elevado poder y autonomía frente a una emergente burguesía que desarrolla cobijada en éste. Importa destacar que en ninguno de estos dos casos estamos hablando de un giro hacia el desarrollo como un simple resultado de la dinámica de la acumulación de capital. Lo que se presenta, por el contrario, en un caso, es una profunda reforma agraria y una guerra que desmantelan las bases de sustentación de las antiguas clases dominantes locales, debilitándolas, al tiempo que la principal potencia ofrece cuantiosos recursos y protege política y militarmente el proceso de recuperación y posterior desarrollo capitalista de Corea del Sur; también tenemos tenemos la conformación de Estados autoritarios fuertes y con amplia autonomía para disciplinar a la sociedad en su conjunto, para definir planes y proyectos de desarrollo económico a los cuales deben adscribirse los agrupamientos dominantes y los dominados y en sostener sobre estos últimos prolongados y agudos procesos de superexplotación. En otras palabras, el tránsito al desarrollo capitalista de economías subdesarrolladas en la segunda mitad del siglo XX y a inicios del siglo XXI sólo ha sido posible en economías que han caminado un largo trecho a contrapelo de las simples tendencias de la mano invisible del mercado, en un cuadro de condiciones excepcionales difíciles de repetir. Por esta razón, no es difícil señalar que China y Corea del Sur no pueden ser un modelo a seguir por las economías latinoamericanas, como algunas voces han atribuido a teóricos de la dependencia.
El papel del confucianismo y su relación con el desarrollo de Corea del Sur y China es objeto de visiones encontradas. Para algunos autores constituye un pensamiento que entrababa la modernización económica, por el peso que otorga a las relaciones intrafamiliares y a la cultura, desvalorizando por otro lado las actividades comerciales, por lo que sólo en la medida que fue siendo abandonado permitió que el desarrollo alcanzara forma en los dos casos aquí considerados.

El poderío alcanzado por Estados autoritarios, en materia de definición, dirección y puesta en marcha de los planes de desarrollo en el corto y mediano plazo en los casos considerados, así como los agudos procesos de acumulación primitiva y de acumulación sustentados en la superexplotación de los trabajadores que los hicieron posibles, permite poner en sus justas dimensiones los tímidos llamados de neodesarrollistas y neoestructuralistas en aras de otorgar mayores responsabilidades al Estado en el curso de los procesos económicos de la región, así como de mejoras salariales y de empleo; es una afirmación que contradice la historia más reciente señalar que “los mercados son el ámbito principal” del “desarrollo económico” (tanto Corea del Sur como China desmienten lo anterior), sin embargo, prosiguen los neodesarrollistas, “el Estado tiene un papel estratégico” para “la provisión del marco institucional apropiado para sostener este proceso estructural”.
Los neodesarrollistas señalan una serie de tareas que debe cumplir el Estado para resolver el problema del subdesarrollo: 1) promover “la estructura (...) y las instituciones financieras” para que sean “capaces de canalizar recursos domésticos al desarrollo de la innovación”; 2) “el desarrollo (...) debería ser financiado esencialmente con ahorro interno”, para lo que se requiere “instituciones financieras públicas que aseguren la plena utilización de los recursos domésticos”; 3) “garantía estatal de proveer empleo (a lo menos con) un salario vital (...), para neutralizar (la) tendencia al mal pago del trabajo”; y 4) “perseguir el pleno empleo”, entre otras.

Las clases dominantes latinoamericanas, la voluntad de levantar proyectos con algún grado de autonomía –si es que alguna vez existió– se fue a su vez esfumando mientras dichas clases estrechaban de manera creciente sus lazos con el capital estadounidense y extranjero en general, reviviendo de manera regular una reproducción de capital sustentada en la superexplotación, la marginación del grueso de la población trabajadora del consumo, y con ello aminorar y casi extirpar la tendencia del capital a alentar la generación local del conocimiento y tecnología (adquiridos de manera predominante en el exterior). Por esta razón, la voluntad de romper con el atraso y el subdesarrollo ha quedado en manos y en proyectos de otras clases en la región. Las burguesías latinoamericana y transnacional favorecidas de esas elevadas ganancias las destinaron a reproducir el subdesarrollo. En las grandes economías regionales, como México, Brasil y Argentina predominó la subordinación del Estado a la dinámica de la reproducción dependiente y a los intereses de sus clases dominantes y del capital extranjero inserto en la región.

En la actualidad, las economías latinoamericanas, de la mano del capital local y global, han reconfigurado las estructuras de inserción en los mercados internacionales teniendo como base la producción de bienes primarios y alimentos, con poco procesamiento, alejándose de los objetivos de desarrollar conocimientos y tecnologías.
De esta forma la economía latinoamericana ha quedado más descentrada que en los periodos previos, sin un proyecto industrial, sino tan sólo con algunas industrias, o a lo sumo con pequeños segmentos, principalmente de ensamble y maquila, y poco de producción, en donde las decisiones de qué y cómo producir se encuentran en las casas matrices de empresas globales provenientes del mundo desarrollado.

Esta noción puso de manifiesto que las economías latinoamericanas podían crecer y expandir su desarrollo, pero en tanto lo hacen en la lógica que rige al capitalismo dependiente, dicho desarrollo agudizaría los problemas del subdesarrollo. Incremento del subdesarrollo o de la dependencia significa la agudización de las particularidades de la reproducción del capital propias del capitalismo dependiente, las extensiones de tierras cultivadas, la masa de bienes producidos y exportados y la masa de inversiones en el exterior, pero de manera que sólo unos pocos sectores sociales y clases disfrutan del trabajo social allí contenido.
Si bien en América Latina se ha dado la confluencia de regímenes autoritarios y una aguda superexplotación, esto ha alimentado a los procesos de reproducción que sustentan la subordinación de la economía regional a las necesidades y exigencia del gran capital local y extranjero. Esta es una de las razones que explica la ausencia de un proyecto de desarrollo nacional, y de una férrea planificación orientada al desarrollo, que someta incluso a las propias clases dominantes a tales objetivos.También permite entender que los Estados de la región no exijan a los inversores extranjeros transferencias de conocimientos y capacitación de mano de obra.

  • ORDENACIÓN
Es importante hacer dos formulaciones centrales acerca de la teoría del desarrollo: La primera indica que el desarrollo y el subdesarrollo se pueden estudiar y explicar cada uno en sí mismos, de manera aislada, y que las relaciones que mantienen las economías en una y otra no tienen consecuencias en su situación. La segunda por el contrario, indica que sólo el sistema mundial capitalista, da como resultado, que de ellas se puede explicar el que algunas economías y regiones se desarrollan y que otras economías y regiones se subdesarrollan. No constituyen, por tanto, procesos independientes. La tesis anterior indica que los países subdesarrollados son resultado de una débil expansión del capitalismo, también indica que para que emerja desarrollo en algún espacio geoeconómico en el sistema mundial, se genera subdesarrollo en otros espacios, por procesos diversos, como pérdidas de valor de unas regiones en beneficios de otras, con la colusión de las clases dominantes de las regiones subdesarrolladas.

El desarrollo de Corea del Sur, fue gracias a que Estados Unidos destinó sumas considerables para apuntalar y fortalecer la economía, de 1953 a 1960, la ayuda económica de Estados Unidos representó un tercio del presupuesto del país, valores apropiados por la economía estadounidense a diversas economías y regiones, y que terminaron en Seúl.
El caso de China y la particular combinación de elevados avances científicos y tecnológicos, que permiten incrementos en la productividad, con salarios, jornadas e intensidad en condiciones de superexplotación, lo que permite la producción y exportación de una masa enorme de bienes de todo tipo y complejidad, en condiciones de barrer o debilitar cualquier competencia. A ello se agrega una política cambiaria que se constituye también en subsidio a las exportaciones, con lo cual China ha logrado convertirse en la más poderosa economía exportadora. La IED (Inversión Extranjera Directa) permite multiplicar sus procesos de acumulación, elevar la calificación de su mano de obra, lograr transferencia de conocimientos, y favorecerse de impuestos. A ello se agrega la repatriación de ganancias de sus inversiones foráneas.

Es imprescindible resaltar el papel del Estado en la tarea de definir un proyecto de desarrollo, jerarquizando tareas y tiempos para el destino de recursos hacia sectores y ramas determinadas, manteniendo el monopolio de esos recursos, alineando a las distintas clases dominantes y fracciones a ese proyecto (que expresa, a lo menos, los intereses de la fracción burguesa industrial), disciplinando a las clases trabajadoras y sometiéndolas a agudos procesos de explotación y sobreexplotación. Los procesos históricos de Corea del Sur y China, en estos dos casos estamos hablando de una profunda reforma agraria y una guerra que desmantelan las bases de sustentación de las antiguas clases dominantes locales, debilitándolas, al tiempo que la principal potencia ofrece cuantiosos recursos y protege política y militarmente el proceso de recuperación y posterior desarrollo capitalista de Corea del Sur; también tenemos tenemos la conformación de Estados autoritarios fuertes y con amplia autonomía para disciplinar a la sociedad en su conjunto, para definir planes y proyectos de desarrollo económico a los cuales deben adscribirse los agrupamientos dominantes y los dominados y en sostener sobre estos últimos prolongados y agudos procesos de superexplotación. 
El papel del confucianismo y su relación con el desarrollo de Corea del Sur y China es objeto de visiones encontradas. Para algunos autores constituye un pensamiento que entrababa la modernización económica, por el peso que otorga a las relaciones intrafamiliares y a la cultura. 

El poderío alcanzado por Estados autoritarios, en materia de definición, dirección y puesta en marcha de los planes de desarrollo en el corto y mediano plazo en los casos considerados, así como los agudos procesos de acumulación primitiva y de acumulación sustentados en la superexplotación de los trabajadores que los hicieron posibles, permite poner en sus justas dimensiones los tímidos llamados de neodesarrollistas y neoestructuralistas en aras de otorgar mayores responsabilidades al Estado en el curso de los procesos económicos de la región, así como de mejoras salariales y de empleo; es una afirmación que contradice la historia más reciente señalar que “los mercados son el ámbito principal” del “desarrollo económico” (tanto Corea del Sur como China desmienten lo anterior), sin embargo, prosiguen los neodesarrollistas, “el Estado tiene un papel estratégico” para “la provisión del marco institucional apropiado para sostener este proceso estructural”.
Los neodesarrollistas señalan una serie de tareas que debe cumplir el Estado para resolver el problema del subdesarrollo: 1) promover “la estructura (...) y las instituciones financieras” para que sean “capaces de canalizar recursos domésticos al desarrollo de la innovación”; 2) “el desarrollo (...) debería ser financiado esencialmente con ahorro interno”, para lo que se requiere “instituciones financieras públicas que aseguren la plena utilización de los recursos domésticos”; 3) “garantía estatal de proveer empleo (a lo menos con) un salario vital (...), para neutralizar (la) tendencia al mal pago del trabajo”; y 4) “perseguir el pleno empleo”, entre otras.

Las clases dominantes latinoamericanas, estrechaban de manera creciente sus lazos con el capital estadounidense y extranjero en general, reviviendo la superexplotación, la marginación del grueso de la población trabajadora del consumo, y con ello aminorar y casi extirpar la tendencia del capital a alentar la generación local del conocimiento y tecnología (adquiridos de manera predominante en el exterior). En las grandes economías regionales, como México, Brasil y Argentina predominó la subordinación del Estado a la dinámica de la reproducción dependiente y a los intereses de sus clases dominantes y del capital extranjero inserto en la región. 
En la actualidad, las economías latinoamericanas, de la mano del capital local y global, han reconfigurado las estructuras de inserción en los mercados internacionales teniendo como base la producción de bienes primarios y alimentos, con poco procesamiento, alejándose de los objetivos de desarrollar conocimientos y tecnologías.
De esta forma la economía latinoamericana ha quedado más descentrada, sin un proyecto industrial, sino tan sólo con algunas industrias, y poco de producción, en donde las decisiones de qué y cómo producir se encuentran en las casas matrices de empresas globales provenientes del mundo desarrollado.

Incremento del subdesarrollo o de la dependencia significa la agudización de las particularidades de la reproducción del capital propias del capitalismo dependiente, las extensiones de tierras cultivadas, la masa de bienes producidos y exportados y la masa de inversiones en el exterior, pero de manera que sólo unos pocos sectores sociales y clases disfrutan del trabajo social allí contenido.
Si bien en América Latina se ha dado la confluencia de regímenes autoritarios y una aguda superexplotación, esto ha alimentado a los procesos de reproducción que sustentan la subordinación de la economía regional a las necesidades y exigencia del gran capital local y extranjero. Esta es una de las razones que explica la ausencia de un proyecto de desarrollo nacional, y de una férrea planificación orientada al desarrollo, que someta incluso a las propias clases dominantes a tales objetivos.También permite entender que los Estados de la región no exijan a los inversores extranjeros transferencias de conocimientos y capacitación de mano de obra.

  • REAGRUPACIÓN

Es importante hacer dos formulaciones centrales acerca de la teoría del desarrollo: La primera indica que el desarrollo y el subdesarrollo se pueden estudiar y explicar cada uno en sí mismos, de manera aislada. La segunda por el contrario, indica que sólo el sistema mundial capitalista, da como resultado, que para que emerja desarrollo en algún espacio geoeconómico en el sistema mundial, se genera subdesarrollo en otros espacios, por procesos diversos, como pérdidas de valor de unas regiones en beneficios de otras, con la colusión de las clases dominantes de las regiones subdesarrolladas.

El desarrollo de Corea del Sur, fue gracias a que Estados Unidos destinó sumas considerables para apuntalar y fortalecer la economía, de 1953 a 1960, la ayuda económica de Estados Unidos representó un tercio del presupuesto del país; el caso de China y la particular combinación de elevados avances científicos y tecnológicos, permiten incrementos en la productividad, con salarios, jornadas e intensidad en condiciones de superexplotación, lo que permite la producción y exportación de una masa enorme de bienes de todo tipo y complejidad. A ello se agrega una política cambiaria que se constituye también en subsidio a las exportaciones, con lo cual China ha logrado convertirse en la más poderosa economía exportadora. La IED (Inversión Extranjera Directa) permite multiplicar sus procesos de acumulación, elevar la calificación de su mano de obra, lograr transferencia de conocimientos, y favorecerse de impuestos. Y se agrega la repatriación de ganancias de sus inversiones foráneas.

Es imprescindible resaltar el papel del Estado en la tarea de definir un proyecto de desarrollo, jerarquizando tareas y tiempos para el destino de recursos hacia sectores y ramas determinadas, manteniendo el monopolio de esos recursos, alineando a las distintas clases dominantes y fracciones a ese proyecto (que expresa, a lo menos, los intereses de la fracción burguesa industrial), disciplinando a las clases trabajadoras y sometiéndolas a agudos procesos de explotación y sobreexplotación. Los procesos históricos de Corea del Sur y China, hablan de una profunda reforma agraria y una guerra que desmantelan las bases de sustentación de las antiguas clases dominantes locales, debilitándolas, al tiempo que la principal potencia ofrece cuantiosos recursos y protege política y militarmente el proceso de recuperación y posterior desarrollo capitalista de Corea del Sur; también tenemos tenemos la conformación de Estados autoritarios fuertes y con amplia autonomía para disciplinar a la sociedad en su conjunto, para definir planes y proyectos de desarrollo económico a los cuales deben adscribirse los agrupamientos dominantes y los dominados y en sostener sobre estos últimos prolongados y agudos procesos de superexplotación; el papel del confucianismo y su relación con el desarrollo de Corea del Sur y China es objeto de visiones encontradas; por el peso que otorga a las relaciones intrafamiliares y a la cultura. 

El poderío alcanzado por Estados autoritarios, en materia de definición, dirección y puesta en marcha de los planes de desarrollo en el corto y mediano plazo en los casos considerados, así como los agudos procesos de acumulación primitiva y de acumulación sustentados en la superexplotación de los trabajadores que los hicieron posibles, permite poner en sus justas dimensiones los tímidos llamados de neodesarrollistas y neoestructuralistas que otorgan mayores responsabilidades al Estado en el curso de los procesos económicos de la región, así como de mejoras salariales y de empleo; es una afirmación que contradice la historia más reciente señalar que “los mercados son el ámbito principal” del “desarrollo económico” (tanto Corea del Sur como China desmienten lo anterior), sin embargo, prosiguen los neodesarrollistas, “el Estado tiene un papel estratégico” para “la provisión del marco institucional apropiado para sostener este proceso estructural”.

Las clases dominantes latinoamericanas, estrechaban de manera creciente sus lazos con el capital estadounidense y extranjero en general, reviviendo la superexplotación, la marginación de la población trabajadora del consumo, y con ello casi extirpan la tendencia del capital a alentar la generación local del conocimiento y tecnología (adquiridos de manera predominante en el exterior). En grandes economías regionales, como México, Brasil y Argentina predominó la subordinación del Estado a la dinámica de la reproducción dependiente y a los intereses de sus clases dominantes y del capital extranjero inserto en la región. En la actualidad, las economías latinoamericanas, de la mano del capital local y global, han reconfigurado las estructuras de inserción en los mercados internacionales teniendo como base la producción de bienes primarios y alimentos, con poco procesamiento, alejándose de los objetivos de desarrollar conocimientos y tecnologías. De esta forma la economía latinoamericana ha quedado más descentrada, sin un proyecto industrial, sino tan sólo con algunas industrias, y poco de producción, en donde las decisiones de qué y cómo producir se encuentran en las casas matrices de empresas globales provenientes del mundo desarrollado, en consecuencia que sólo unos pocos sectores sociales y clases disfrutan del trabajo social allí contenido.

Si bien en América Latina se ha dado la confluencia de regímenes autoritarios y una aguda superexplotación, esto ha alimentado a los procesos de reproducción que sustentan la subordinación de la economía regional a las necesidades y exigencia del gran capital local y extranjero. Esta es una de las razones que explica la ausencia de un proyecto de desarrollo nacional, y de una férrea planificación orientada al desarrollo, que someta incluso a las propias clases dominantes a tales objetivos.También permite entender que los Estados de la región no exijan a los inversores extranjeros transferencias de conocimientos y capacitación de mano de obra.




Osorio, J. (2015). América Latina frente al espejo del Desarrollo Económico de Corea del Sur y China. Revista Problemas del Desarrollo, 182(46), 143 - 163.


~Villalobos Cruz Karla~